Se producirán individuos en el centro de cría capaces de reproducirse una vez alcanzada la madurez sexual, tanto para el reforzamiento del stock cautivo como para la suelta al medio natural.
Para mantener la variabilidad genética en poblaciones cautivas, se procederá a aparear individuos con el menor índice de consanguinidad. También, se tendrá en cuenta la proporción de machos y hembras y la estructura de edades de los animales mantenidos en cautividad.
Por otro lado, se hace necesario elaborar un plan de manejo genético del programa de cría que establezca el porcentaje de la variabilidad genética existente en la naturaleza, como ya se ha comentado en epígrafes anteriores.
El principal riesgo que nos podemos encontrar en el programa de cría en cautividad es la aparición de algún problema sanitario que pueda repercutir sobre el bienestar, éxito reproductor y supervivencia a largo plazo de la población cautiva. Por tanto, se llevará a cabo un control periódico constante para la detección de animales enfermos y se desarrollará un protocolo sanitario de no existir actualmente en el centro.
Se contempla de cara al futuro la creación de varios centros de cría y mantenimiento que podrán ser construidos y gestionados por cada una de las Comunidades Autónomas participantes y que habrán de funcionar de forma coordinada. De este modo, al estar el stock cautivo distribuido en varios centros separados se minimizan riesgos por enfermedades infecciosas o catástrofes medioambientales.